Es una buena idea reflexionar sobre mi capacidad de intervención dentro del "hábitat" donde me desenvuelvo. Y la primera certeza que me asalta resulta un tanto deprimente. Porque a lo largo de los años en que llevo moviéndome en el puesto que desempeño, esta gráfica ha ido en cambiando en función de los mandos superiores que he tenido en cada momento. He disfrutado de una confianza absoluta en mi trabajo (momentos en que el proyecto del que formo parte ha evolucionado de manera satisfactoria con la consiguiente recompensa por parte de los centros y alumnos que atiendo) y también he sufrido todo lo contrario. Actualmente, mi labor está totalmente dirigida, por lo que trato desde mi escasa libertad, de minimizar los efectos negativos que causa este tipo de dirección. Un esfuerzo añadido.
Creo que dada mi actual situación, todas las funciones deberían ser atendidas por igual. Se impone un trabajo en equipo por parte de todos los estratos que se ocupan de este proyecto.

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